lunes 28 de septiembre de 2009

ULTIMA DEL 2009

viernes 25 de septiembre de 2009

cierre 2009 - volvemos en Abril!!!


jueves 24 de septiembre de 2009

HOY 23 HS!

martes 22 de septiembre de 2009

Agradecimiento


GRACIAS POR EL PROFESIONALISMO Y LA BUENA ONDA A TODO EL STAFF DEL TEATRO LA COMEDIA: LUCHO, MATIAS, JUANCITO, HUGO, GUSTAVO, EMI, ANTONELLA. AL PERSONAL DE LIMPIEZA, LA GENTE DEL BAR DEL TEATRO, FENDY. A LAS CABEZAS: ROBERTO, ARI Y MARCE.
ES UNA FRASE MUY DICHA PERO MUY CIERTA EN ESTE CASO: SIN USTEDES NO HUBIERA SIDO TAN GENIAL!

domingo 20 de septiembre de 2009

NOS DESPEDIMOS!

miércoles 16 de septiembre de 2009

Anteúltimo Jueves!

el jueves te espero

VENIME A VER
EL JUEVES 23 HS
TEATRO LA COMEDIA
AUTENTICO TE VA A ENCANTAR
A CALENTAR
A DIVERTIR
VENIME A VER
Y ME DECIS....

martes 15 de septiembre de 2009



en autentico me divierto

quedan solo tres funciones
y desde que empece a ensayar hasta mis funciones del dia
nunca dude de AUTENTICO y su poder
esa es la base de mi exito
la confianza!
estoy contento y feliz!!!
vengan a VERME el jueves!!!
es a las 23 hs!!

lunes 14 de septiembre de 2009

ANTEULTIMO LUNES

HOY, 21 HS!

domingo 13 de septiembre de 2009

“Tengo el poder de ser el configurador de mi destino”

TEATRO: LA VIDA Y EL TRABAJO SEGUN JOSE MARIA MUSCARIHipercreativo, el actor y director se muestra en la obra Auténtico, ayer estrenó Escoria y a fin de mes presentará una versión libre de Julio César, de Shakespeare, interpretada por Moria Casán y Leticia Brédice, entre otras. El arte de combinar lo under y lo comercial.

El nuevo departamento que José María Muscari tiene en San Telmo luce paredes blancas, parquet, pufs rojos, una lustrosa escalera de mármol, ventanales hacia la ciudad, dos sillones de cuero y alfombras rayadas. Sobre el televisor, una breve pila de cajitas de dvd, que la cuarta temporada de Lost primerea (un adicto más y van...). Todo está prolijo y, sin embargo, el anfitrión se disculpa por el desorden: que aún falta para que esté terminado, que pintó, que necesita algunos muebles porque tiene más espacio que en el monoambiente que antes ocupaba. Tal vez sea esa búsqueda permanente de perfección la que une sus tres partes: el actor, el director y quien recibe con parsimonia y capuchinos a Página/12. “Siempre fui exigente con las personas con las que trabajo como lo soy conmigo mismo”, justifica. Su cabeza funciona prospectivamente: programa con frialdad los meses venideros, el tiempo que destinará a ensayos, los guiones que retomará del tintero de su computadora, las obras que estarán en cartelera, la conformación de sus equipos; si comerciales, si under, todo queda bajo su impronta. “Como soy prolífico, pareciera que lo único que hago es andar de un ensayo al otro, pero la verdad es que no”, revela. Pero cómo no adherir a la creencia popular con la cantidad de proyectos que con su firma pueblan las agendas actuales y venideras: Auténtico –en donde, además de dirigir, actúa– desgranando sexo, política y humor a la gorra los lunes a las 21 y jueves a las 23 en el Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062); ayer estrenó Escoria en el Teatro del Pueblo (Av. Roque Sáenz Peña 943). Y hay más: a fin de mes presentará una versión del texto de Shakespeare Julio César, con actuaciones de Moria Casán, Norma Pons, Andrea Bonelli y Leticia Brédice, y ya tiene confirmado quiénes participarán en El anatomista, en abril del año próximo: Alejandro Awada, Antonio Grimau, Walter Quiroz, Sofía Gala, Romina Ricci y Victoria Carreras serán los intérpretes de esta obra basada en el best seller de Federico Andahazi. “Hace un mes que lo tengo armado y, por lo general, los elencos se resuelven más sobre la fecha, a los pedos”, compara.

–En las promociones de sus últimas obras no falta el slogan “Otra de Muscari”. ¿No descarta ninguna idea? ¿Cómo es su proceso creativo?

–Soy una persona de mucha proyección. Nunca estoy en el marco de lo inmediato. Ahora sé que termino algunas actividades en septiembre y tengo octubre, noviembre, diciembre y enero para escribir tres obras con las que vengo dando vueltas hace mucho tiempo. Vienen cuatro meses en los que sostengo las funciones de Escoria y escribo. Después, ya sé que en febrero empiezo a ensayar El anatomista, con un súper elenco, que siempre se arma a las apuradas porque los creadores lo manejan así. Yo lo programo desde antes porque me da la posibilidad de gestar el espectáculo, terminarlo y hacer otro. Ahora estoy ensayando Escoria pero tuve la idea hace dos años y al elenco lo fui preparando en el último año y medio. Soy bastante pragmático: voy armando de a bloques.

–Y ese pragmatismo, ¿viene con contraindicaciones?

–Antes sí, ya no. Ahora es una exigencia ligada al placer. Con Escoria se dio un caso particular porque en el tiempo de ensayos, para los cuales usualmente destino dos o tres meses, hubo veinte días en los que estuvimos parados, por la gripe A y las muertes de mi papá y mi abuelo. Entonces, el proceso fue más largo. Al margen de este caso, encontré un ordenador en el deporte, en el culturismo, que hace que tenga que tener súper ordenada la comida y que vaya al gimnasio. Entonces me concentro en otra cosa, pongo el cuerpo en funcionamiento y descanso la mente, que es mi herramienta de trabajo. Hace poco me separé, pero estaba en una relación, enamorado, y eso también te oxigena. Pero no soy una persona que va de ensayo en ensayo. Eso es más bien una fantasía que hay sobre mí.

–Pero no lo es que sea muy exigente...

–Siempre fui exigente. Cuando era más pendejo, era soberbio y eso le molesta al otro. Y a mí también, porque cuando tenía actitudes jodidas, me frustraba. Después, con el tiempo, me di cuenta de que había algo de eso que estaba bueno, que era justamente la exigencia, para mí y para los demás, pero que debía acompañarla con contención y afecto. El elenco de Escoria es un grupo de actores muy volado, son incontrolables. Si yo no pego un grito no empiezan a ensayar jamás. Entonces, me vuelvo un poco su padre. No trabajo sólo en el ensayo, pero en esa instancia no me gusta perder el tiempo. No está bueno pelotudear y dentro del teatro hay mucho folklore sobre eso. Pareciera que para ser actor hay que charlar un rato, tomar un café... Eso no va conmigo. Mi folklore tiene que ver con el trabajo. El que no se pueda adaptar, que se vaya a otro lado.

–Tanto en Auténtico como en Escoria persiste el tratamiento de la discriminación, por la condición sexual y por lo efímero de la fama, respectivamente. ¿Se siente discriminado?

–No, se dio de esa manera. En el caso de Auténtico, no me dije “quiero hablar de estos temas”, sino que junté a cuatro amigos con los que me entiendo muy bien. No fue una creación grupal, fue dramaturgia, guión e idea míos, pero ellos tuvieron espacio para proponer determinadas cosas que yo tomé. La fortaleza de la obra no es la historia, sino cómo esas personas se encuentran ahí arriba para discurrir políticamente sobre la forma en que el sexo atraviesa nuestros días.

–¿Y en Escoria?

–Para esa obra, si bien el tema terminó siendo la discriminación y los actores que fueron famosos y están en el inconsciente colectivo pero ya no en un podio mediático solidificado, tenía ganas de hablar del fenómeno extraño que ocurre cuando ves a un actor de televisión en el colectivo. Fenómeno que me pareció muy “freakiante”, porque como uno tiene condenado al actor a la idea de lo plano, de la caja boba, de mundos mágicos y glamorosos de la televisión, cuando esa persona aparece en la cotidianidad con sus miserias, se produce una dicotomía extraña. La discriminación apareció porque el elenco que armé tuvo mucha entereza para enfrentar la parte más dolorosa de la actuación. Hay actores que no se animan a hablar de eso y yo junté a diez que ponen en primer plano que trabajan en un remis, que viven en el campo o que cuidan perros.

–Llegado el caso, ¿usted se animaría?

–En ese sentido, creo que tengo el poder de ser el configurador de mi propio destino. A diferencia de los actores que se consagran dentro de la televisión, el reconocimiento consiste en lo que me autoinvente. Un actor, por lo general, no toma muchas posiciones, sino que espera que lo llamen. Yo no me voy a quedar inválido. Al revés, que me llamaran sería una novedad. Que invente todo yo, por un lado, me genera cierta presión, pero, por el otro, la alegría de saber que no tengo que estar esperando a nadie.

–Otro punto en común entre Auténtico y Escoria es el roce constante entre la ficción y la realidad...

–En Auténtico todo lo que decimos es real, pero está teatralizado como parte de un gran show. No hay nada que sea una construcción. En Escoria, la construcción pasa a ser una realidad ya vivida. Es como un túnel del recuerdo en el que los actores entran para armar una nueva realidad. Lo que es muy extraño es que la situación ficcional es mentira: un grupo de actores que espera la llegada de un productor. Eso sí es una construcción. Pero los que esperan a ese productor son de verdad Marikena Riera, Gogó Rojo, Osvaldo Guidi, Noemí Alan, Liliana Benard, Héctor Fernández Rubio, Paola Papini, Julieta Magaña, Willy Ruano y Cristina Tejedor. No construyen los personajes, son ellos recubiertos en la historia de los papeles que los consagraron. Es un mecanismo complejo.

–En sus obras, el hueso duro está amparado por toda una parafernalia “light”: en Auténtico, la resignificación de textos anteriores y, en Escoria, el folklore del cumpleaños. ¿El recurso, así como la utilización del humor, surge para volver más digerible lo político?

–Nunca pienso en términos de que sea más o menos digerible, más o menos profundo, más o menos divertido. Me guío por el deseo de hacer determinadas cosas. Me resultaba atrayente investigar el ritual del cumpleaños. La torta, los globos, la gente cantando: todo muy patético, y encajaba perfecto con el universo de Escoria. En Auténtico, el tema de los robos, de tomar textos, películas e, incluso, el vestuario de otras obras, tiene que ver con una reflexión mía sobre qué significa lo original.

–¿En qué consiste esa reflexión?

–La originalidad está muy rota. Ya está todo inventado y la única forma de encontrar algo que sea auténtico es aceptándolo. No enmarcándolo en la creencia de un nuevo invento, sino dando la posibilidad al otro de que identifique qué es lo que la obra toma y cómo se lo adueña. Así, surge una bipolaridad que es ineludible y que me resulta interesante, porque crea un nuevo concepto de lo que sería la novedad.

sábado 12 de septiembre de 2009

Hombres... ¿por qué será que entienden tan poco?

publicado en


Viernes, 11 de septiembre de 2009

VISTO Y LEIDO

Mujeres... ¿por qué será que las queremos tanto?, es el título del nuevo libro de Daniel Dátola que –en clave humorística– expone su indeclinable y anticuado antifeminismo sin privarse de describir la tiranía ovular de las mujeres, quienes, según parece, no sólo consiguieron la igualdad, sino que optaron por el revanchismo.

Por Guadalupe Treibel

La vieja estirpe misógina de macho recalcitrante, de fácil catalogador que hace de “minita” o “puto” una agresión sentida, que se deshace en halagos a “botineras” y chicas de calendario, le ha dado el pase de gol a una nueva generación de hombre argentino. ¿Soplan vientos de cambio? Ni una leve brisa, si se tiene en cuenta el volumen titulado Mujeres... ¿por qué será que las queremos tanto?

“Sin entrar en la estúpida y anacrónica confrontación entre machismo y feminismo, los hombres hoy debemos levantar la mano, pedir la palabra y decirles (a las mujeres) que, sencillamente, se han ido al carajo”, avisa con democrática fineza su autor, Daniel Dátola.

En su opinión, la mujer no sólo pisa terreno firme en lo que a igualdad se refiere; sin más, ha comenzado una suerte de tiranía ovular. “Se acabó el juego. Aquí ya no son el sexo débil, ni hay batalla que ganar”, asegura el literato, convencido de que el sexo femenino ha quedado preso de las teorías feministas. Tremenda cárcel, ¿verdad?

Pero hay alguien que, seguramente sin saberlo, ya le está contestando al pensador Dátola desde las tablas: la joven actriz, dramaturga y directora Mariela Asensio, en su rol autobiográfico de Auténtico, la obra en cartel de José María Muscari. “Me pudre que cuando digo que soy feminista, la gente me mire como cansada de antemano de un tema del que no saben ni mierda...”, se impacienta ella sobre el escenario. Un rotundo llamado de atención destinado a hombres y mujeres que eligen mirar para otro lado. Pero hacerse el sota no arregla nada: el machismo no se acabó, aunque Dátola use el humor para tallar en 170 páginas una realidad que no da en la tecla.

“Escondidas detrás de la pésima imagen del macho castrador, se fue gestando un nuevo modelo de mujer que pasó de largo los saludables límites de la justicia para disfrutar de una sensación muy parecida a la venganza...”, dictamina el nuevo material de editorial Vergara. Tras la farsa del humor –que últimamente justifica todo–, el también panelista del televisivo Mañaneras describe –capítulo a capítulo– un tipo de mujer obsesionada con su físico, incapaz de tener una amistad saludable con otras mujeres (“la palabra Código pertenece al universo masculino”), violenta, histérica, que no acepta a su pareja tal cual es (sí o sí quiere cambiarlo). Discurso conocido, si lo será.

“Todos los hombres somos unos pollerudos y las mujeres son y serán, por siempre, unas rompebolas inclaudicables”, define con obvio preconcepto el que fuera productor y guionista de El Show de Videomatch. Con el dogma naturalista como leitmotiv, avanza Mujeres... ¿por qué será que las queremos tanto?, un libro que supone un hombre Caperucita frente a la mujer-lobo 2.0. Mucha película hollywoodense... “Como las mujeres han copiado lo peor del hombre, terminan convirtiéndose en un mal remedio para una enfermedad que ya no existe”, asegura crípticamente un Dátola que propone revisar lo que está ocurriendo.

Pero lo que el periodista no dice (quizá no lo sepa) es que la “toma del poder masculino” es una máxima del feminismo de otrora que, ahora, revisita su propia teoría y propone un empoderamiento con nombre propio. No se trata de “derrocar al dictador”, como expresa quien alguna vez fuera productor general del “Canal de la Mujer”. Se trata de asumir que la igualdad todavía está verde, que hay misoginia hasta en la sopa, que intentar cambiar las cosas es una forma de evolucionar. Y una obligación.

Decir que el arma letal de la mujer es el llanto, preguntarse “¿y a los hombres, quién nos defiende?”, pedir por el Día Internacional del Hombre, dar por hecho que las barbaridades del macho son de los antepasados, suponer que todo espécimen femenino es comesoja o fanático de ir de shopping o consumista de cuanto Coelho, Osho y Bucay haya en la estantería, es prejuicioso y reduccionista. Generalizar aleatoriamente sin transpirar (aun en aras del humor) y dar por sentada la diferencia a partir de “aspectos genéticos” es, a esta altura de los tiempos, reaccionario.

Definirse antifeminista, como lo hace Dátola, no es declararse pro igualdad. Es probar, una vez más, que a la conciencia hay que despertarla, que muchas cabezas todavía duermen la siesta, tienen pesadillas donde las mujeres que quieren la equidad los aterran. Mirar para otro lado no mejora nada; en todo caso perpetúa la ilusión. Y ya es hora de que los espejitos de colores pasen de moda.


Auténtico: “Un show sobre la diversidad, la igualdad y el respeto”.-


publicado en AGENCIA NAN


A cuatro funciones del fin, Auténtico se proclama como la vuelta al under de José María Muscari, origen que el multifacético director comparte con la todo terreno Mariela Asensio. Sexo, música, humor y política salpicados por la impronta trash que los caracteriza: “Nos interesa esa dicotomía de generar entretenimiento y conciencia a la vez”, aseguran.

Por Esteban Vera
Fotografía de Mariana Seghezzo

Buenos Aires, septiembre 11 (Agencia NAN-2009).- A él siempre le gustó coquetear con lo popular, lo kistch, el desenfado y el sexo. A ella, con los estereotipos de la feminidad y el feminismo. Los dos pasaron del circuito off a pisar fuerte en Avenida Corrientes. Él dirigió una veintena de obras, como Pornografía nacional, Mujeres de carne podrida y Shangay. Ella, entre otras, los éxitos Hotel Melancólico y Mujeres en el baño. Él es José María Muscari. Ella, Mariela Asensio. Juntos regresaron al under con una obra a la gorra, Auténtico, que se presentará hasta el 24 de septiembre en el Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062), los lunes a las 21 y los jueves a las 23.

De origen y etiqueta

Se conocieron seis años atrás en un cumpleaños. Al poco tiempo, él la convocó para reemplazar a una actriz en la polémica Catch, que pasó del under al circuito comercial, aunque siempre a la gorra. Más tarde, Asensio actuó bajo la dirección de Muscari en El deseo. “A partir de entonces comenzó un camino de trabajo juntos en roles bien diversos: él actuando, yo actuando, él dirigiendo, yo dirigiendo, en asistencia, en producción, ¡etcétera!”, cuenta a Agencia NAN la dramaturga todo terreno, que desde los 19 años no ha parado de escribir, actuar, dirigir, producir. En ese camino artístico Muscari trabajó bajo la dirección de su amiga en Crudo, con dramaturgia de ambos.

--¿Cómo se dio la paradoja de que sean emblemas del teatro under y directores y dramaturgos con reconocimiento en el teatro comercial?
José María Muscari: --Está buenísima esa dicotomía. Es algo que quiero mantener, ya que me retroalimento de ambos circuitos, porque me erotiza. El pragmatismo del teatro comercial, que fija tiempos de ensayo y fechas de estreno que no se pueden cambiar, me sirve, a diferencia del off, en donde no todo es tan estricto. En el teatro comercial se tienen muy en cuenta los frutos económicos y el teatro alternativo se alimenta de pasión y compromiso social y político.
Mariela Asensio: --Lo que a mí me interesa es hacer obras de teatro. Todo lo demás son circunstancias o consecuencias del trabajo mismo. No estoy pensando en términos de teatro under o comercial. Intento hacer lo mejor posible lo que hago y que sea visto por la mayor cantidad de gente posible. Cualquiera sea el contexto en el cual desarrolle mi trabajo, mi actitud es siempre igual. No lo vivo como una paradoja. El teatro es el teatro en cualquier contexto, siempre que uno lo haga desde un lugar genuino.

--¿Recibieron críticas por pasar del teatro off al de Corrientes?
J.M.M.: --Se han dado ese tipo de cuestionamientos. Desde el principio, mi carrera fue muy ecléctica, saltando de un circuito al otro. En ese sentido, nunca me preocupó lo que dijeran. Siempre me sirvió estar a ambos para retroalimentarme.
M.A.: --Lo de las críticas a veces pasa, pero no me interesa en lo más mínimo como discusión, sobre todo porque no es un conflicto en mí. El teatro que hice en el circuito comercial antes lo hice en el off. Mi teatro es el mismo aquí o allá.

--¿Qué define el desarrollo de sus obras?
J.M.M.: --Mi voluntad y mi deseo, primero. Pero también los textos, si voy a trabajar con la dramaturgia de los actores, si es una producción autogestiva, si los actores son conocidos. En función de esos elementos configuro la historia. A veces, escribo un texto y después busco a los actores.
M.A.: --Depende la instancia del trabajo. En principio hay definiciones que tienen que ver con mi trabajo, otras que tienen que ver con los integrantes del equipo, el público, los medios. Todo hace al desarrollo de un proyecto.

A no ser ratón

Cuando se ingresa a la sala principal de La Comedia, de fondo se escucha el contagioso “I gotta feeling”, de Black Eyed Peas. Muscari, Asensio, Héctor Bordoni (pareja de la dramaturga en la vida real), Diego Rinaldi y Emiliano Figueredo suben al escenario. Lo primero que hay que decir es que Auténtico es un espectáculo a la gorra, no caritativo (durante el espectáculo los actores lo aclaran en varias intervenciones: “No pedimos limosna”). Luego, que es una puesta que combina textos, música, bailes y videos. Surgida de la “necesidad” de Muscari de volver a actuar, la pieza se desenvuelve sobre los puntos de vista de tres “putos”, una “feminista” y un “macho heterosexual”, que reflexionan sobre ontología, política y prejuicios. “Son temas que atraviesan a cada uno de ellos: a Héctor le interesa el mundo de la heterosexualidad, del fútbol; a Mariela, el discurso del feminismo y la trata de mujeres; a Emiliano, el maltrato a las trans; a Diego, el amor homosexual; y a mí, el sexo sin protección”, comenta Muscari. A través de esos discursos, construyen un espectáculo con altas dosis de humor y compromiso social.

J.M.M.: --Ese cruce es lo más impactante de la obra. Produce mucho entretenimiento y diversión, pero a la vez adhesión. El trasfondo de Auténtico tiene mucho de contenido social. Me interesa esa dicotomía de generar entretenimiento y conciencia con lo que hago.
M.A.: --Es un show sobre la diversidad, la igualdad y el respeto, que además denuncia algunos aspectos de nuestro sistema y nuestra sociedad.

--¿Por qué a la gorra?
J.M.M.: --Después de hacer un recorrido en el circuito comercial, me interesaba volver a hacer un espectáculo para un público de culto, joven, que me sigue, pero que no venía viendo mis últimas obras, básicamente por el precio de las entradas. Una vez se pagan 80 pesos, pero no más.

--Pero el Teatro de la Comedia es un teatro comercial…
J.M.M.: --Sería una pose total que monte una obra en un sótano del circuito under. Me interesa que pueda ir mucho público, tanto del que me conoció en el teatro comercial como del alternativo, y que no defraude a nadie. Y está bueno poder hacerlo en La Comedia, ya que tiene buenas luces, buen sonido y butacas cómodas.

Si bien este año a Auténtico le quedan sólo cuatro funciones, por el embarazo de seis meses que la actriz ostenta sobre el escenario, la compañía tiene previsto retomar la pieza en abril del año próximo. No será un periodo de vacaciones: Muscari estrenará mañana Escoria en el Teatro Del Pueblo y Asensio se encuentra preparando la sucesora de Mujeres en el baño para continuar con el ciclo "Mujeres en 3D", que ahora se centrará en el ámbito laboral.

--¿Tienen otro proyecto para trabajar juntos?
J.M.M.: --Estamos trabajando en la que vamos a actuar y dirigir los dos, que se tratará de la relación del poder, la seguridad y la policía.
M.A.: --El título será Dureza extrema y la escribimos juntos. Ya tenemos mucha experiencia y sintonía trabajando y este será un paso más en nuestras experimentaciones.

“La política me mata"

--¿Qué opinan del teatro político?
J.M.M.: --Concibo mis espectáculos con un fuerte contenido político, tienen un compromiso con nuestra cotidianidad. Abordan temas que generan una reflexión, un mea culpa, un repensarse. Me parece que eso crea una idea de política en las obras. Y creo que en el circuito off hay una tendencia a crear piezas con contenido social, mientras que para analizar el teatro comercial, tengo un prejuicio: quien paga una entrada no quiere pensar. No obstante, cuando hago una obra no tengo en cuenta ese preconcepto: lo único que tengo en cuenta a la hora de hacer teatro comercial es el armado de un elenco con caras reconocidas.
M.A.: --Todo lo que hago esta atravesado por mis ideas y convicciones. De una u otra forma, siempre aparece un punto de vista. Yo tengo un compromiso con el feminismo, intuyo que por tal razón todo lo que hago está teñido de esta idea. De todos modos, con las obras no tengo una pretensión previa respecto de lo ideológico. Tengo ideas más simples, cuya ideología se manifiesta luego, más allá de mi intención.

algunas palabras!


estoy contentisima con este tiempo de funciones
disfruto muchisimo de cada momento vivido con la obra
al mismo tiempo que voy intuyendo que terminar a fin de mes es lo correcto,
pues ya me canso mucho y me duele mas el cuerpo despues de someterlo a movimientos intensos y movimientos en general... y ni hablar de esas escaleras que me llevan del camarin al escenario y viceversa!!! esa es la parte mas dificil!
ya es tiempo de cerrar esta etapa para preparme para la llegada de mi hijo
prepararme yo, preparar la casa y la mente. Dedicarme de lleno a esta experiencia nueva e intensa.
Gracias a mis compañeros por ser tan buenas personas y tan cuidadosos conmigo.
Dios los bendiga!
Mariela

miércoles 9 de septiembre de 2009

ULTIMAS 5 FUNCIONES

.
¿QUÉ ESPERAS?



Caricatura

Gracias Rubén Gauna!

martes 8 de septiembre de 2009

¿Qué hizo Mariela Asensio antes de la función?

video
-

lunes 7 de septiembre de 2009

venime a ver hoy

dicen que esta buena....
AUTENTICO
veni...
jose

Lograda proclama en favor de la diversidad

Auténtico, de José María Muscari . Con Mariela Asensio, Héctor Bordoni, Diego Rinaldi, Emiliano Figueredo y J. M. Muscari. Coreografía: Karina Kogan. Diseño de luces: Gonzalo Córdova. Creación audiovisual: Diego Casado Rubio. Concepto de vestuario: Vessna Bebek. Asistencia de dirección: Ezequiel Matzkin. Producción ejecutiva: Juan Borraspardo. Dramaturgia y dirección: J. M. Muscari. Teatro de la Comedia, Rodríguez Peña 1062. Funciones: los lunes, a las 21, y los jueves, a las 22.30. Duración: 80 minutos.
Nuestra opinión: muy buena Auténtico es un espectáculo que se sirve de lo bizarro, lo freak y el descarte para parodiar actitudes culturales y de género y desplegar, finalmente, discursos políticos vinculados al compromiso. Para ello, Muscari vuelve a aquella estética de la que proviene y con un espectáculo a la gorra, como forma de homenajear su propio origen.

Y este show (que contiene escenas de sexo explícito, al proyectar cine pornográfico), atravesado por una fuerte dosis de delirio, tiene otro objetivo: la incorrección. ¿Cómo interpretar si no la sucesión de fotos de famosos que son proyectadas como forma de poner sobre el tapete la sexualidad de cada uno?

Auténtico es la exhibición de lo que cada uno es o cree ser. Así, desde la escena se verá a una mujer embarazada con discurso feminista (Mariela Asensio), un hombre heterosexual (Héctor Bordoni) y tres homosexuales que trabajan la diversidad dentro de su propia orientación (Muscari, Rinaldi y Figueredo).

Pura performance

Los momentos más intensos son aquellos en los que la escena dialoga con la platea como forma de instaurar la instancia performática de manera plena. Auténtico es un gran acto de exhibición, en el que cada uno de sus actores muestra sus personalidades al tiempo que sus deseos, miedos, impotencias y fantasmas. En este sentido, juega de manera muy favorable el embarazo de Asensio, ya que bloquea cualquier tipo de ficcionalización. La escena en la que Emiliano Figueredo se refiere a la marihuana es, además de conmovedora, impactante en términos políticos.

Porque ésa es la otra gran faceta de Auténtico : el alegato. Pero no de la macropolítica, sino más bien de las pequeñas situaciones que cada actor vive en función de su género y de sus prácticas sexuales. La situación sociocultural que convierte a las travestis en prostitutas y las miles de mujeres que mueren víctimas de la violencia doméstica son algunos de los temas que hacen que el espectáculo abandone el humor para entrar en otro terreno, como ocurre en el instante en el que Muscari se refiere al sexo bareback (sin preservativos), pidiendo que por favor no lo hagamos. Estamos ahí ya en un punto de no retorno al show, de máscaras caídas.

Auténtico es la conjugación de un show con un manifiesto, amalgamado por una muy buena relación entre los actores, que se conocen y se entienden a la perfección, al tiempo que un video acompaña dándole ritmo a un espectáculo que sabe cómo subir y cómo bajar la intensidad, que maneja con habilidad las pausas para que la platea pueda decodificar lo que tiene enfrente, que por momentos es un recital, en otros es un acto de confesión o simplemente un podio desde el que hacer una proclama, no sobre las minorías sino a favor de la diversidad.

Federico Irazábal para "La Nación"